Canciones de la Iglesia Católica

0855 - Salmo 142 lv
Señor, escucha mi oración;
Tú, que eres fiel, atiende mi súplica;
Tí, que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a Ti.

El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
Mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia Ti:
tengo sed de Ti como tierra reseca.

Escúchame enseguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en Ti.
Indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a Ti.

Líbrame del enemigo, Señor
que me refugio en Ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que Tú eres mi Dios.
Tú espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor. consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.



 

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