Canciones de la Iglesia Católica

0836 - Salmo 041 lv
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a Ti, Dios mío:

tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿Cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día.
Mientras todo el día me repiten:
¿Dónde está tu Dios?

Recuerdo otros tiempos,
y mi alma desfallece de tristeza:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía
por qué te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
Salud de mi rostro, Dios mío.

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: "Roca mía,
¿por qué me olvidas¿
¿Por qué voy andando, sombrío.
hostigado por mi enemigo?".

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
¿Dónde está tu Dios?.

¿Por qué te acongojas, alma mía
por qué te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
Salud de mi rostro, Dios mío.


Canciones de la Iglesia Católica
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