Canciones de la Iglesia Católica

0767 - Zamba del Perpetuo Socorro
Madre me acerco a tu imagen de flor,
aunque me cerquen las sombras;
aunque el dolor me aprisione la piel,
dolor a causa de ser,
de ser apenas un soplo de Dios,
que a su modo da el amor.

Madre las rosas de mí corazón,
que vos conoces y riegas,
mústias están porque es triste escuchar,
la realidad que me apaga;
los ruiseñores que en mi alma sembró Dios,
y para El siempre cantan.

    Esto de andar anunciando a Jesús
    suele ser escandaloso
    y vos cantaste justicia de Dios,
    aunque fuera sospechoso,
    Madre yo quiero cantar como vos,
    sé mi Perpetuo Socorro.

Ser misionero es tener el valor,
de andar a tiempo y destiempo 
y de apostarlo todo a la verdad,
Madre como vos lo has hecho,
que como vos siempre lleve a Jesús 
acurrucado a mi pecho.

Madre la vida es continua misión,
por tantos tantos senderos,
graba la cruz aquí en mí corazón,
aunque no cuelgue del cuello,
que como vos siempre lleve a Jesús;
Madre de los misioneros.

Canciones de la Iglesia Católica
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